La Glorieta de la Puerta de Toledo se encuentra en la
confluencia de la calle de Toledo, la ronda de Segovia, los paseos de los
Pontones y de los Olmos y la ronda de Toledo.
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Dice Pedro de Répide:
Entre la calle de su nombre, ronda de Segovia, paseos de los
Pontones y de los Olmos y ronda de Toledo, bs. Imperial y Gasómetro, ds. de la Latina
y de la Inclusa, p. de San Pedro
el Real.
Aún no está formado por completo el círculo de esta glorieta,
al que todavía quitan espacio, por
la parte septentrional, el edificio del viejo Matadero y el vetusto caserón que
fue presidio, y después cuartel de la Guardia Civil. La Puerta de Toledo, que sirve
de ornato a esta plaza, comenzó a construirse durante el reinado de José Bonaparte,
y se convirtió luego en arco triunfal de Fernando VII. Así, en 1813, fueron extraídas
de los cimientos las monedas y documentos de la época del llamado rey intruso, y
volvióse a empezar la construcción del monumento, dedicado esta vez al monarca deseado,
acordando el Ayuntamiento continuar la obra, consagrándola a la memoria del triunfo
obtenido sobre aquellos que la hicieron.
Fue encargado de su construcción el arquitecto D. Antonio López
Aguado, quien hizo una pesada mole de granito que, según ciertos versos satíricos,
era como
un elefante de piedra,
cebado con adoquines.
Decoran esta obra por el exterior dos medias columnas estriadas
de orden jónico antiguo en el centro y pilastras en los extremos. Hay entre las primeras un gran arco de
medio punto, con treinta y seis pies de altura y dieciséis de luz. A cada lado se
ve una puerta cuadrada, y encima un recuadro. El cornisamiento corre sobre
los tres ingresos, y en medio tiene interrumpido el arquitrabe. En el ático fue puesta, por la parte de la
villa, esta inscripción, traducida de la que había en latín al opuesto lado:
"A Fernando VII, el Deseado, padre de la patria, restituido a sus pueblos,
exterminada la usurpación francesa,
el Ayuntamiento de Madrid consagró este monumento de felicidad, de triunfo y de
alegría. Año de 1827."
La elevación de toda la fábrica es de sesenta y cinco pies con
cincuenta y cuatro de frente. Sobre el mencionado ático hay un grupo de escultura
que levanta veinte pies más. Fue modelado por D. José Ginés, y ejecutado en piedra
de Colmenar por Valeriano Salvatierra y Ramón Barba. Sobre las puertas de los costados, y a uno y otro lado
del ático, hay trofeos militares, y en la fachada que da al interior de
Madrid, el escudo de armas de la villa,
sostenido por dos genios.
En la revolución de 1854, el pueblo arrancó las letras de dos
renglones de la inscripción, y luego, en la de 1868, las otras, no dejando así en latín ni en castellano más que la
fecha.
AÑO DE MDCCCXXVII
Esta puerta es la tercera que con el nombre de Toledo ha tenido
Madrid. La primera se hallaba junto al Hospital de la Latina, y en el tiempo de
Felipe II, al venir la corte a Madrid, fue derribada y construida otra más abajo.
Su fábrica era mala, con dos arcos iguales de ladrillos. Delante tenía dos fuentes,
desde donde partían tres calles de álamos que remataban en el puente también llamado
de Toledo, y que de muy antiguo hubo siempre en tal sitio, unas veces de fábrica
y otras de madera.
Las afueras de la Puerta de Toledo fueron un tiempo el lugar
elegido para las ejecuciones de las penas de muerte, en la explanada del paseo de
los Pontones, a que ya se hizo en su lugar correspondiente la necesaria referencia.
La glorieta de la puerta toledana, paso para las carretas de Andalucía y de
Toledo, y camino obligado para los Carabancheles es un lugar de los más pintorescos
y típicos, durante largo tiempo animado en las primeras horas de la madrugada por el espectáculo del encierro
de reses, que más de una vez ha ocasionado la dispersión violenta de la concurrencia bribiática que solía asistir a él.

La Puerta de Toledo era una de las puertas de acceso a la ciudad de Madrid. Existieron con
anterioridad otras tres puertas denominadas de Toledo en las cercanías, la
actual data del primer tercio del siglo XIX y fue diseñada por el arquitecto
español Antonio Aguado, que se encuentra ubicada en la mitad de la Glorieta de
Toledo haciendo de rotonda. Fue erigida a modo de arco triunfal en honor del
rey Fernando VII como conmemoración de la independencia española tras la ocupación
francesa.
Fue la última puerta monumental erigida en el antiguo
recinto de Madrid. Se construyó en el periodo que va desde los años 1813 y
1827, y fue restaurada por el Ayuntamiento de Madrid en 1995. Por su ubicación
en la ciudad daba acceso desde el centro de la ciudad mediante la calle de
Toledo a los caminos del sur de Madrid (Camino Real de Andalucía), tras cruzar
el cauce del río Manzanares mediante el puente de Toledo y los Carabancheles.
El Madrid medieval era una ciudad amurallada con accesos
controlados a la misma. Estos accesos se denominaban Puertas. A medida que la
ciudad fue creciendo en tamaño la muralla quedaba inmersa en la población y las
nuevas puertas se iban reubicando. Las diversas puertas de Toledo se fueron
colocando a lo largo del eje marcado por la calle de Toledo.
Las primitivas
puertas de Toledo
Ya en la primitiva cerca de la ciudad construida en el siglo
XV existió una puerta de acceso denominada de Toledo (ubicada en las cercanías
del Hospital de la Latina), de donde partía el camino que iba a la vecina
ciudad Toledo. Esta primera Puerta de Toledo se encontraba situada en la
confluencia de la calle de Toledo y la de Santa Ana. Esta puerta está rodeada
de una muralla que se prolongaba hasta Embajadores, cruzaba Lavapiés y corría,
vía Magdalena, hasta la plaza de Antón Martín (lugar donde se encontraba la
Puerta de Antón Martín). En 1625, al construirse la cerca de Felipe IV, se
levantó una segunda puerta, situada algo más cerca del centro de la ciudad que
la actual, en la calle de Toledo. Se encontraba situada cerca del Casa-Matadero
y por ella circulaban numerosas reses dedicadas al sacrificio y destinadas
finalmente al abasto de carne (ubicados en un cerro denominado Rastro). En los
aledaños de la Puerta se instalaron industrias de curtido de pieles y
marroquinería. El material de esta Puerta era de ladrillo, como aparece
representada en el plano de Texeira.
El periodo napoleónico
Los primeros proyectos de construcción de la puerta actual
se remontan a la época de ocupación napoleónica, durante el periodo de José
Bonaparte, cuando se ordenó su diseño para adecentar la entrada a Madrid por el
antiguo camino real de Andalucía. Este primer proyecto no llegaría a ejecutarse
puesto que, tras la expulsión de José Bonaparte, las autoridades municipales encargaron
un nuevo diseño al arquitecto Antonio López Aguado, que proyectó la puerta como
un arco triunfal dedicado al restaurado Fernando VII. Tras el derribo de la
vieja Puerta de Toledo, la nueva puerta fue trasladada a su emplazamiento
actual en el año 1813, año en el que comenzó la construcción de la actual
puerta de Toledo que se terminó en 1827. Debajo de ella se enterró, en forma de
cápsula del tiempo, un cofre con diversas monedas de la época, guías de Madrid,
calendarios y constituciones del gobierno de José I. Años más tarde, con la
marcha de José I el Ayuntamiento de Madrid desenterró la cápsula del tiempo y
cambió alguno de los contenidos colocando la Constitución de 1812 y algunas
medallas de Fernando VII. Cuando este rey abolió la citada constitución mandó
desenterrar el texto constitucional. Reemplazándola por el Diario Madrid de la
época, la Guía de Forasteros, y el Sarrabal de Milán (una especie de
almanaque). A finales del siglo XIX se fue trasladando las celebraciones de
ejecuciones públicas desde la Plaza de la Cebada a las afueras de la ciudad,
siendo el lugar elegido la Puerta de Toledo.
Ensanche de Madrid
Ya en el siglo XIX, se prohibió el acceso de animales al
recinto de la ciudad que no fuese por la Puerta de Toledo. Esta situación hizo
que la calle de Toledo y su puerta fuesen el de mayor tránsito de ganado de
Madrid. Esta situación cambió por completo cuando a comienzos del siglo XX se
creó el Matadero de Legazpi. Tras los estudios presentados en 1668 sobre el
Ensanche de Madrid por Carlos María de Castro, la Puerta de Toledo quedaba ya
inserta en la ciudad desapareciendo definitivamente su carácter de Puerta de
acceso a la ciudad. Parte de las instalaciones de la antigua Casa-Matadero, al
ser trasladadas al Matadero de Legazpi se convierte en Mercado Central del
Pescado. Se instala en 1848 la Fábrica de Gas (conocida popularmente como el
Gasómetro) en sus cercanías.
Actualidad
En la actualidad la Puerta de Toledo es considerada un
monumento de la ciudad. Las restauraciones realizadas por el Ayuntamiento de
Madrid en 1995 permiten que recobre parte del aspecto original. No obstante, la
pérdida de protagonismo que ha ido sufriendo la calle de Toledo a lo largo del
siglo XX, y la disminución de tráfico rodado a lo largo del eje ronda de Toledo - Bailén, han ido dejando la puerta como monumento visitable. La ubicación del Mercado Puerta de Toledo y de la cercanía del actual Rastro de Madrid le
convierten en un signo distintivo de la ciudad de Madrid.
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