domingo, 15 de enero de 2017

Costanilla de los Ángeles


Costanilla de los Ángeles

La Costanilla de los Ángeles es una calle en pendiente que sube desde la calle del Arenal, en su confluencia con la plaza de Isabel II, hasta la plaza de Santo Domingo.

Antes del siglo XVII se llamaba Bajada (o Subida) de los Ángeles y tomaba tal denominación por el Monasterio Real de Santa María de los Ángeles o "Convento de los Ángeles" —fundado en 1564 y desaparecido con la desamortización de Mendizábal— enclavado en la parte más alta de la costanilla.


Plaza del Angel





Plaza del Angel

La plaza del Ángel, y antes plazuela del Ángel, es un espacio urbano asimétrico en la cabecera alta del barrio de las Musas (o de las Letras); lo forman la confluencia de las calles de San Sebastián, de la Cruz, de Espoz y Mina, de las Huertas, y los esquinazos de la plaza de Santa Ana al este y la de Jacinto Benavente por el oeste. Pedro de Répide cuenta que en su origen también daba a la plazuela el desaparecido callejón del Beso.

En origen era una calle comprendida entre la calle del Prado y la calle de Atocha denominada del Oratorio, tal como aparece en el plano de Chalmandrier y también Cementerio, porque aquí estaba el cementerio de la iglesia de San Sebastián.

Posteriormente la calle fue dividida en dos trozos recibiendo uno de ellos el nombre de plazuela del Beso (lateral este de la plaza del Ángel) y el otro calle del Viento (entre las calles de las Huertas y la de Atocha), como queda reflejado en el plano de Espinosa. Más tarde la calle del Viento se llamó de la Torre de San Sebastián por la torre de la parroquia de San Sebastián situada aquí y San Sebastián indistintamente. A partir de 1835 recibió el nombre de San Sebastián a secas y desapareció el nombre de la plazuela del Beso al ser absorbida por la plaza del Ángel.

Calle del Amparo




Calle del Amparo

La Calle del Amparo es una de las vías más largas del Barrio de Embajadores, más conocido por su nombre oficioso de Lavapiés. Con origen en la calle de la Esgrima tiene una fina y sencilla existencia que apura hasta sus últimos portales, los cuales desembocan en la ronda de Valencia, junto a la famosa Casa Encendida.

Esta larga calle, que según Répide es “una de las más típicas y pintorescas de los barrios bajos”, forma hoy en día parte de una zona de Madrid que está bastante degradada a causa de diversos males de nuestro tiempo que es mejor no nombrar. Y sin embargo es verdad que es un lugar de gran sabor madrileño, con sus muchas tiendas, tascas y mesones tradicionales.

Calle del Amor de Dios


Calle del Amor de Dios

La calle del Amor de Dios está entre la calle de las Huertas y la calle de Atocha en pleno barrio de Las Letras.


Por aquí, bajando hacia el olivar de Atocha y la huerta de San Jerónimo, había una casa en cuyo portal existía una imagen muy venerada de Nuestra Señora del Amor de Dios, cuya capillita estaba lleva de exvotos que atestiguaban una grande y extendida devoción. De tal modo que el vicario de Madrid, Juan Bautista Neroni, decidió que para dar a esa imagen más decoroso culto fuese trasladada a un templo; pero los vecinos se opusieron y quedó suspendida la resolución hasta que se fundó el hospital del venerable Antón Martín, de cuya iglesia fue titular la Virgen del Amor de Dios.

Calle de la Amnistía




Calle de la Amnistía

La calle de la Amnistía puede considerarse joven entre las calles de la zona. Está entre la calle de la Independencia y la plaza de Ramales.

Esta calle se abrió en 1836, y Peñasco y Cambronero indican que se hizo en parte sobre la antigua plaza de Santa Clara. Esta plaza no aparece en el plano de Texeira ni en otros posteriores, así que debe suponerse que se formó como consecuencia del derribo del convento del mismo nombre, ordenado por José Bonaparte.


Calle de las Amazonas

Calle de las Amazonas


La calle de las Amazonas se encuentra entre la plaza de Vara del Rey y la calle de la Ribera de Curtidores.

Aparece ya esta calle en el plano de Texeira, aunque no hay nada construido donde hoy se halla la casa de socorro de Arganzuela. En el plano de Espinosa sí que se llama como hoy en día. Está en pleno corazón del Rastro, en un lugar en el que tradicionalmente, entre otras muchas cosas, se halla el mercadillo de minerales, donde muchos hemos ido en busca de un buen trozo de pirita, aragonito o biotita para completar la colección que nos mandaban hacer en el colegio.

La tradición más aceptada de las que explican el origen de su nombre, indica que dentro de las festividades que hubo con motivo de la entrada en Madrid de la tercera esposa de Felipe II, Isabel de Valois, estuvo la actuación de un grupo de mujeres que, a caballo, ejecutaron unos difíciles ejercicios acrobáticos con gran destreza. En el paraje donde hoy se abre esta calle había un corral donde estaban guardados los caballos de estas damas, y que fue conocido como corral de las Amazonas. Y este es el sencillo origen de la denominación.

Otra propuesta, dada por Peñasco y Cambronero, aunque la ponen “en tela de juicio”, bien es verdad que la otra tradición también la cuestionan, dice que la calle se abrió cuando se descubrió el río del mismo nombre y “se encomiaba el valor de aquellas célebres mujeres”. Sin embargo, como el Amazonas fue descubierto en 1499 y por aquellos años la villa aún no había llegado hasta estos contornos, es bastante difícil que no suene a fantasía esta segunda leyenda.

Calle de Alvarez Gato


Calle de Alvarez Gato

La peatonal calle de Álvarez Gato, más conocida como callejón del Gato, comunica la de Núñez de Arce con la calle de la Cruz. Es un paso muy frecuentado para ir desde la Puerta del Sol hasta la plaza de Santa Ana y el Barrio de las Letras.

Hasta mediados del siglo XX se llamaba calle del Gato, aunque la tradición asegura que en esta vía tenia sus casas don Juan Álvarez Gato, si bien Jerónimo de la Quintana escribe que estaban juntas con la misma torre de San Salvador, sede primero del Concejo de la villa.